Blog de @tonimoragues

Text

Me encantaría empezar los días leyendo La Contra de la Vanguardia mientras desayuno. Siendo optimista, lo consigo unas 20 veces al año como mucho, es decir un 5% de mi “vida”. Entrevista interesante a Antonio Fornés, filósofo y autor del libro “Reiníciate” en La Contra de La Vanguardia.

Algunas frases:

“Actualmente trabajamos más horas que un esclavo romano, pero creemos
que vivimos en una sociedad superlibre”

“Estamos dispuestos a trabajar más por menos dinero por miedo a perder el puesto de trabajo, es lo que decía Dostoyevski: preferimos ser esclavos y no pensar y no temer, pero eso nos deshumaniza”

“La vida hay que masticarla. Hoy creemos que estudiar ha de servirnos para algo, ha de ser una herramienta, y no es así; el conocimiento nos enriquece como personas, nos eleva, para eso sirve. Debemos vivir por vivir como el niño juega por jugar. Lo demás es puro engaño”

Hacer y hacer, lo único que provoca es que el tiempo pase a una velocidad tremenda y que no saboreemos la auténtica densidad de la vida. Ya lo decía Pascal: el mayor problema del hombre es la incapacidad de estar solo consigo mismo.

Seguir leyendo: Link entrevista Completa

Comprar el libro en Amazon.es

100 años tarde…por lo menos.  
 Ante una crisis de desabastecimiento de víveres con riesgo de revueltas sociales en Mallorca, el financiero Juan March Ordinas escribía en enero de 1918 que “…la más urgente solución está en aumentar los sueldos y jornales a quienes los perciben escasos…”. Serían necesarias unas dosis de prekeynesianismo, “…iniciando obras donde pudieran ganar dinero los que ahora carecen de él…” La implicación de las instituciones debía ser absoluta, porque “…esta patriótica empresa debe acometerla el ayuntamiento de Palma…” Y dado que la administración “…no dispone del dinero suficiente…”, para acometer “…las mejoras que han de ayudar a solucionar la crisis que se produce, es imprescindible que quienes lo tienen se apresuren a ofrecérselo en condiciones ventajosas…” Ventajosas para los ciudadanos, se sobreentiende.Dado que el dinero para restituir la deuda contraída ha de salir de alguna parte, a pesar de lo que opinan Rajoy y Bauzá, el empresario March apuntaba que “…el empréstito debe ser amortizado en su día mediante arbitrios que pesen muy especialmente sobre el lujo, la clase rica o toda manifestación de riqueza…” En el sentido inverso de las propuestas de suprimir los impuestos a las grandes fortunas y al patrimonio. Nótese el desprecio del banquero, al referirse a los excesos de su clase.Por si no quedara suficientemente claro, March asumía un compromiso personal, dado que “…para lo que he expuesto, estoy dispuesto a colaborar en la medida a que me obliga mi posición…” Se anticipaba de nuevo a las propuestas actuales de los billonarios americanos –Warren Buffett– o franceses –Liliane Bettencourt–, que han expresado su voluntad de una contribución adicional. No hay ahora mismo en España una fortuna equivalente a la del banquero mallorquín en su esplendor. Pues bien, solicite a los magnates patriotas que suscriban el escrito anterior, por mucho que su redactor se pronunciara desde la sinceridad dudosa de un titán de las finanzas sin corazón. ¿Se entiende por qué estamos peor que un siglo atrás?

100 años tarde…por lo menos.  

 Ante una crisis de desabastecimiento de víveres con riesgo de revueltas sociales en Mallorca, el financiero Juan March Ordinas escribía en enero de 1918 que “…la más urgente solución está en aumentar los sueldos y jornales a quienes los perciben escasos…”. Serían necesarias unas dosis de prekeynesianismo, “…iniciando obras donde pudieran ganar dinero los que ahora carecen de él…” La implicación de las instituciones debía ser absoluta, porque “…esta patriótica empresa debe acometerla el ayuntamiento de Palma…” Y dado que la administración “…no dispone del dinero suficiente…”, para acometer “…las mejoras que han de ayudar a solucionar la crisis que se produce, es imprescindible que quienes lo tienen se apresuren a ofrecérselo en condiciones ventajosas…” Ventajosas para los ciudadanos, se sobreentiende.
Dado que el dinero para restituir la deuda contraída ha de salir de alguna parte, a pesar de lo que opinan Rajoy y Bauzá, el empresario March apuntaba que “…el empréstito debe ser amortizado en su día mediante arbitrios que pesen muy especialmente sobre el lujo, la clase rica o toda manifestación de riqueza…” En el sentido inverso de las propuestas de suprimir los impuestos a las grandes fortunas y al patrimonio. Nótese el desprecio del banquero, al referirse a los excesos de su clase.
Por si no quedara suficientemente claro, March asumía un compromiso personal, dado que “…para lo que he expuesto, estoy dispuesto a colaborar en la medida a que me obliga mi posición…” Se anticipaba de nuevo a las propuestas actuales de los billonarios americanos –Warren Buffett– o franceses –Liliane Bettencourt–, que han expresado su voluntad de una contribución adicional. No hay ahora mismo en España una fortuna equivalente a la del banquero mallorquín en su esplendor. Pues bien, solicite a los magnates patriotas que suscriban el escrito anterior, por mucho que su redactor se pronunciara desde la sinceridad dudosa de un titán de las finanzas sin corazón. ¿Se entiende por qué estamos peor que un siglo atrás?

Concierto privado de Russian Red en Joy Eslava Madrid. Una joya, enamorado de Lourdes desde el primer día. 

Feliz año 2012. Un año más un año menos!!!

Text

Sebastián Vivar Rodriguez
Periodista español, Barcelona (España). Premio
Internacional de Literatura.



             Caminaba por la Rambla del Raval (Barcelona) y lo vi
claro: Europa murió en Auschwitz. Nosotros asesinamos a seis millones
de judíos, para acabar importando 20 millones de musulmanes por lo
común integristas. ¿Qué no es posible generalizar?

             Bien, en vista de cómo nos han ido las cosas yo creo que
sí se puede generalizar. ¿Que si hay excepciones? De acuerdo… pero
son excepciones.

             Para el resto, es decir, en general debe decirse que en
Auschwitz quemamos la cultura, la inteligencia y la capacidad de crear
riqueza; quemamos al pueblo del mundo, el que se autoproclama el
elegido de Dios. ¡Porque es el pueblo que ha proporcionado a la
Humanidad las mayores mentes capaces de cambiar el rumbo de la
historia (Cristo, Marx, Eintein, Freud), y grandes momentos de
progreso y bienestar! Y es preciso decir también que el resultado de
relajar fronteras y del relativismo cultural y de valores bajo el
absurdo pretexto de la tolerancia han sido estos 20 millones de
musulmanes, a menudo analfabetos y fanáticos que Europa ha dejado
entrar y que en el mejor de los supuestos están, como decía, en esta
Rambla del Raval, expresión máximo del tercer mundo y del gueto y que
en el peor de los casos preparan atentados como el de Manhattan o el
de Madrid, en los pisos de protección oficial que les proporcionamos
día a día. Hemos cambiado a la cultura por el fanatismo, a la
capacidad de crear riqueza por la voluntad de destruirla, a la
inteligencia por la superstición.

             Hemos cambiado el instinto de superación de los judíos,
que ni en las peores condiciones imaginables se han cansado nunca de
querer un mundo mejor en paz, por la pulsión suicida de Leganés. Los
diamantes como riqueza portátil para la próxima vez que deban huir,
por las piedras palestinas contra cualquier intento de paz.

             Hemos cambiado el orgullo de sobrevivir, por la obsesión
fanática por morir, y de paso matarnos a nosotros y a nuestros hijos.

             La población islámica global es aproximadamente
1.200.000.000; eso es MIL  DOSCIENTOS MILLONES o 20% de la población
del mundo. Han recibido los premios Nobel siguientes:

             Literatura:
             1988 - Najib Mahfooz

             Paz:
             1978 - Mohamed Anwar El-Sadat
             1990 - Elias James Corey
             1994 - Yaser Arafat:
             1999 - Ahmed Zewai

             Economía:
             (cero)

             Física:
             (cero)

             Medicina:
             1960 - Peter Brian Medawar
             1998 - Ferid Mourad

             TOTAL:  SIETE (7)

             La población judía global es aproximadamente 14.000.000;
éso es CATORCE MILLONES o cerca de 0.02% de la población del mundo.
Han recibido los premios Nobel siguientes:

             Literatura:
             1910 - Paul Heyse
             1927 - Henri Bergson
             1958 - Boris Pasternak
             1966 - Shmuel Yosef Agnon
             1966 - Nelly Sachs
             1976 - Saul Bellow
             1978 - Isaac Bashevis Singer
             1981 - Elias Canetti
             1987 - Joseph Brodsky
             1991 - Nadine Gordimer World

             Paz:
             1911 - Alfred Fried
             1911 - Tobias Michael Carel Asser
             1968 - Rene Cassin
             1973 - Henry Kissinger
             1978 - Menachem Begin
             1986 - Elie Wiesel
             1994 - Shimon Peres
             1994 - Yitzhak Rabin

             Física:
             1905 - Adolph Von Baeyer
             1906 - Henri Moissan
             1907 - Albert Abraham Michelson
             1908 - Gabriel Lippmann
             1910 - Otto Wallach
             1915 - Richard Willstaetter
             1918 - Fritz Haber
             1921 - Albert Einstein
             1922 - Niels Bohr
             1925 - James Franck
             1925 - Gustav Hertz
             1943 - Gustav Stern
             1943 - George Charles de Hevesy
             1944 - Isidor Issac Rabi
             1952 - Felix Bloch
             1954 - Max Born
             1958 - Igor Tamm
             1959 - Emilio Segre
             1960 - Donald A. Glaser
             1961 - Robert Hofstadter
             1961 - Melvin Calvin
             1962 - Lev Davidovich Landau
             1962 - Max Ferdinand Perutz
             1965 - Richard Phillips Feynman
             1965 - Julian Schwinger
             1969 - Murray Gell-Mann
             1971 - Dennis Gabor
             1972 - William Howard Stein
             1973 - Brian David Josephson
             1975 - Benjamin Mottleson
             1976 - Burton Richter
             1977 - Ilya Prigogine
             1978 - Arno Allan Penzias
             1978 - Peter L Kapitza
             1979 - Stephen Weinberg
             1979 - Sheldon Glashow
             1979 - Herbert Charles Brown
             1980 - Paul Berg
             1980 - Walter Gilbert
             1981 - Roald Hoffmann
             1982 - Aaron Klug
             1985 - Albert A. Hauptman
             1985 - Jerome Karle
             1986 - Dudley R. Herschbach
             1988 - Robert Huber
             1988 - Leon Lederman
             1988 - Melvin Schwartz
             1988 - Jack Steinberger
             1989 - Sidney Altman
             1990 - Jerome Friedman
             1992 - Rudolph Marcus
             1995 - Martin Perl
             2000 - Alan J. Heeger

             Economía:
             1970 - Paul Anthony Samuelson
             1971 - Simon Kuznets
             1972 - Kenneth Joseph Arrow
             1975 - Leonid Kantorovich
             1976 - Milton Friedman
             1978 - Herbert A. Simon
             1980 - Lawrence Robert Klein
             1985 - Franco Modigliani
             1987 - Robert M. Solow
             1990 - Harry Markowitz
             1990 - Merton Miller
             1992 - Gary Becker
             1993 - Robert Fogel

             Medicina:
             1908 - Elie Metchnikoff
             1908 - Paul Erlich
             1914 - Robert Barany
             1922 - Otto Meyerhof
             1930 - Karl Landsteiner
             1931 - Otto Warburg
             1936 - Otto Loewi
             1944 - Joseph Erlanger
             1944 - Herbert Spencer Gasser
             1945 - Ernst Boris Chain
             1946 - Hermann Joseph Muller
             1950 - Tadeus Reichstein
             1952 - Selman Abraham Waksman
             1953 - Hans Krebs
             1953 - Fritz Albert Lipmann
             1958 - Joshua Lederberg
             1959 - Arthur Kornberg
             1964 - Konrad Bloch
             1965 - Francois Jacob
             1965 - Andre Lwoff
             1967 - George Wald
             1968 - Marshall W. Nirenberg
             1969 - Salvador Luria
             1970 - Julius Axelrod
             1970 - Sir Bernard Katz
             1972 - Gerald Maurice Edelman
             1975 - Howard Martin Temin
             1976 - Baruch S. Blumberg
             1977 - Roselyn Sussman Yalow
             1978 - Daniel Nathans
             1980 - Baruj Benacerraf
             1984 - Cesar Milstein
             1985 - Michael Stuart Brown
             1985 - Joseph L. Goldstein
             1986 - Stanley Cohen [& Rita Levi-Montalcini]
             1988 - Gertrude Elion
             1989 - Harold Varmus
             1991 - Erwin Neher
             1991 - Bert Sakmann
             1993 - Richard J. Roberts
             1993 - Phillip Sharp
             1994 - Alfred Gilman
             1995 - Edward B. Lewis
             1996- Lu RoseIacovino


             TOTAL: 129 !!!!

             Los judíos no practican el lavado de cerebro de los
niños en los campos de entrenamiento militar, enseñandoles a ser
hombres-bomba explotándose, causando la muerte de judíos y de otros
no-musulmanes. Los judíos no secuestran aviones, ni matan atletas en
las Olimpiadas, o se explotan en restaurantes alemanes. No hay un solo
judío que haya destruido una iglesia. No hay un solo judío que haya
protestado matando gente. Los judíos no trafican esclavos, ni tienen
líderes que llaman a la Jihad para dar muerte a todos los infieles.
Quizás los musulmanes deberían considerar el invertir en educar a su
gente y no en culpar a los judíos por todos sus problemas.

             Los musulmanes deberían preguntarse qué podrían hacer
por la Humanidad antes de exigir que la Humanidad los respete.
Independientemente de lo que usted opine sobre la crisis entre Israel
y sus vecinos palestinos y árabes, y aunque usted crea que Israel
tiene más parte de culpabilidad, la siguiente frase realmente lo dicen
todo: ‘Si los árabes depusieran sus armas hoy, no habría más
violencia. Si los judíos depusieran sus armas hoy, no habría más
Israel. “Benjamin Netanyahu.

             Es récord histórico que el Comandante Supremo de las
Fuerzas Aliadas, General Dwight Eisenhower, al entrar a los campos de
concentracion nazis, y ver las víctimas de los campos de la muerte,
pidió que se tomaran todas las fotografías posibles, y que se
investigara, grabara y documentara toda informacion de los alemanes de
las aldeas circundantes, a quienes se les pidió que dieran sepultura a
los muertos, y revelaran toda evidencia o pista que guiara a más
informacion sobre este Holocausto. Eisenhower dijo en sus propias
palabras: “Consígan que todo este en expediente - consigan las
películas - consigan a los testigos - porque en alguna parte del
camino de la Historia algún bastardo se levantará y dirá que esto
nunca sucedió”. Recientemente, el Parlamento del Reino Unido consideró
quitar el Holocausto del plan de estudios de las escuelas porque
“ofende” a población musulmana que reclama que el Holocausto nunca
ocurrió. Ahora, a más de 60 años la segunda guerra mundial, este
e-mail se está enviando como una cadena conmemorativa, en la memoria
de seis millones de judíos, 20 millones de rusos, 10 millones de
cristianos, y 1.900 sacerdotes católicos que “fueron asesinados,
violados, quemados, muertos de hambre, batidos, exterminados y
humillados”.  Ahora, más que nunca, con Irán, entre otros, reclamando
que el Holocausto es “un mito,” es imperativo cerciorarse de que el
mundo nunca olvide. ¿Cuántos años pasarán antes de que alguien diga
que el ataque contra el World Trade Center “NUNCA OCURRIÓ” porque
ofende a los musulmanes?

Quedan 5 días. Visto en @SPORTYOU

The Box Tops - The Letter (1967). Lo descubrí en el twitter de Granero. No está de más recoger el post que recopiló hace poco @georgebest_ sobre el gran gusto de Esteban Granero…leer post: Granero, sus gustos

Text

 Visto en Jot Down Cultural Magazine | Posted by Manuel Jabois. He elegido esta desconcertante foto para acompañar el post que me descubre un libro que apetece leer: Dentro de ETA Florencio Domínguez (Aguilar), volviendo a la foto: en concreto el patriota de la izquierda con la cara pixelada era militante de ETA, pero de los flojos, con Facebook. La publicó en su perfil bajo el título de PODEMOS!!! Así se las gastaban en los últimos tiempos los de la capucha.  

Manuel Jabois: Locura y muerte en ETA

Posted by 

 “Estaba harto, me estaban vacilando. Imitaban silbidos de pájaros y cosas así (…) También tenían perros de cuatro patas. Aluciné. A las 2.30 o 3.00 vi gente camuflada con túnicas verdes claras y capuchas entre los árboles. Al frente, un viejo de pelo blanco y calva, vestido de azul marino con un perro de caza marrón. Estarían a doscientos metros en una cuesta monte arriba. Alguno tenía capucha y estaba con lo que parecía un vídeo. Resumiendo, en cinco minutos estaba completamente rodeado. Unos con túnicas, detrás los beltzas. Un armatoste en primera línea que no sé lo que era. Un aparato asemejando una nave espacial, carro de combate o según. Cambiaba la apariencia. Por ejemplo, a veces se veía a cuatro en uniforme verde, luego solo al que apuntaba con una especie de minimisil y ponía cara de sádico. Tenían también una especie de carruaje. Solo se veía en los dos extremos dos tíos con casco amarillo-verde. Según la posición en que lo colocaran era transparente o tendría un juego de espejos. Los avances de la técnica represiva… Dentro de sentaban (más tarde los vi) cinco o seis personas de paisano con capucha. Eran los que analizaban todas mis reacciones.”

 Carta de Xabier Kalparsoro a la dirección de ETA

Txato Kalparsoro estaba captando a futuros etarras mediante el método convenido de dar a conocer anécdotas que hubiese compartido con los contactados. Probablemente no quería que le ocurriese lo que al etarra Santiago Díez Uriarte, que acabó denunciado en los juzgados por tres abertzales, uno detrás de otro y en sucesivos días, a los que invitó a sumarse a ETA. Lo habían creído parte de la “txakurrada”. “Un desconocido”, contaba el primero en la denuncia, “dijo que era miembro de ETA y ante mi sorpresa y preocupación ha procedido a acercarse a mí obligándome a tocar un bulto que portaba en la cintura afirmando que se trataba de una pistola”Egin se sumó a la fiesta: “Presenta denuncias por amenaza y coacciones: un desconocido pidió a un vecino, involucrando a HB; entrar en ETA”. La sorpresa de Díez Uriarte fue absoluta en tanto que los detenidos, para su pasmo, añadían “un montón de invenciones para llenar bulto”. La serpiente se envenenaba la cola. Por ejemplo, que le costaba hablar euskera cuando él había sido profesor de lengua vasca. Sin embargo siguió su misión de captación con una exconcejal de HB, que en principio se mostró favorable.“Pero al día siguiente compró el periódico y cuando vio la denuncia del otro idiota se asustó y tampoco lo creyó. Entonces ella también me puso la denuncia”. Habría una más por parte de un hombre al que Díez Uriarte prefirió entregar una carta personal. “Me dijo que tenía que pensarlo, que viniera en quince días. Es lo más cojonudo, que me había denunciado y el mismo día Egin lo publicaría (…) El primero es un miedoso, el segundo un tipo obligado y el tercero un hijo de la gran puta”.

Kalparsoro había redactado cartas de captación a algunos conocidos. Así es una correspondencia tipo: “Soy Txato, sí, sí, el más feo y cabrón. Estuve por entrarte el día que nos vimos en la txozna, pero no me pareció oportuno. Los que estaban contigo no son tontos y me conocen de sobra. En cualquier caso sigo pensando que mis greñas eran más largas y bonitas. Tengo que convencerte de quien soy para evitar mosqueos (…) Al grano, la persona que te entrega esta nota es de la Organización. Nos gustaría que te animaras a echar una mano. Pensamos que puedes —si quieres— aportar mucho y te aninamos a dar el paso”. Lo narra todo estupendamente Florencio Domínguez en Dentro de ETA (Aguilar). Domínguez es fundador de Vascopress y uno de los periodistas españoles a los que se le sigue el paso desde hace décadas para saber qué se está cociendo en la banda terrorista y sus aledaños. El libro es un artefacto prodigioso que se mete en las entrañas de vida regular de los asesinos, retrata el funcionamiento pesaroso de la maraña criminal y revela la jerarquía leninista de la banda, las obsesiones de sus líderes, la impiadosa actitud con los militantes, los enfrentamientos abiertos entre ellos, los enamoramientos (“Sé que vivimos de una manera que nos será imposible acabar nada, pero sé también que el intentarlo está en nosotros”), la decisión que les marcará la vida (entrar en ETA, huir a Francia), la vida cotidiana (el Comando Madrid, entre asesinatos, desesperado por comprar un test de embarazo para dárselo a Idoia López Riaño), los años en casas de familias bretonas a la espera de su primera acción armada y la paranoia que a veces desemboca, como un torrente, en locura.

Dentro de ETA es un documento profundamente descorazonador. Antxón escribe que no le aterroriza la muerte ni la cárcel “ni el destierro”, sino la “pérdida de fe en los principios”. Al fin y al cabo ETA es un engendro de principios que se han solidificado en los cuerpos destripados de cientos de víctimas. Ha crecido en el dolor de sus familiares como una hiedra imparable. La degradación de la banda es siniestra, según se observa en la correspondencia que se traen sus jefes. Estas vidas observadas desde la doblez de la muerte ajena no tienen siquiera el rasgo aquel de la escaramuza en el monte con la que organizarse para derrumbar una dictadura.“Hemos ignorado con demasiada frecuencia que ETA está formada por individuos corrientes y vulgares (…) Pensamos que la actividad terrorista requiere complejas cualificaciones o grandes redes de apoyo y no nos damos cuenta de que si se tiene la voluntad de matar es tan sencillo que hasta los miembros de ETA pueden hacerlo”, escribe Florencio Domínguez en su epílogo. “A menudo construimos mitos trenzados con nombres resonantes o con apodos cargados de misterio, pero no vemos al etarra de a pie, aquel que tiene que pedir prestado a su familia el dinero para comprar unos zapatos, el que no consigue tener una relación sentimental estable o el que se pudre oscuramente en una cárcel porque no tiene el valor suficiente para romper con ETA”.

Es en ese epílogo donde Domínguez recuerda la tesis doctoral de Teo Uriarte, uno de los condenados a muerte en el Consejo de Burgos. Uriarte estudió el efecto que tuvo la prensa del franquismo en la organización terrorista, sobredimensionándola. Esos medios pintaban a los etarras como “osados y desprendidos activistas, entregados en cuerpo y alma a una causa épica y misteriosa, guiados por una rígida planificación y preparados para llevar a cabo las operaciones más arriesgadas. Le dio a ETA el espacio y la propaganda que negaba a las organizaciones políticas democráticas que estaban perseguidas en la ilegalidad (…) Para colmo, aventurando hechos falsos y engrandeciéndolos desembarcos de armas y secuestros de aviones, se alentaba a las generaciones venideras a su realización. Puesto que si en el pasado ETA los había intentado hacer, ¿por qué no hacerlos ahora?”, se pregunta Uriarte. “A un piso de alquiler le llamamos base”, recuerda Domínguez. “Hablamos del núcleo central de no sé qué comando, a prestar un coche lo denominamos infraestructura de transporte. Convertimos los actos sencillos en categorías trascendentes con nombres de resonancia militar y terminamos confundiendo un paseo por el campo con la Larga Marcha”.

Nada más llegar al País Vasco desde Francia en 1993, Xabier Kalparsoro se encuentra en un bar de Vitoria a un antiguo militante de Jarrai, que se acerca a él para saludarlo. Kalparsoro le dice que acaba de salir de una detención. La impresión de este amigo suyo es de profundo terror. “Tenía el rostro desencajado y las manos absolutamente despellajadas. Dijo que le había detenido la Ertzaintza durante tres días. Que le habían hecho de todo, le habían drogado y, al final, le habían puesto en libertad”. Al día siguiente comería con él y unos amigos en el piso de éstos. Cuando le preguntaron por los arañazos que presentaba en brazos y piernas, el terrorista se puso nervioso. “Cogió una servilleta de papel y escribió: ‘Me han tenido varias horas entre zarzas. No quiero hablar de esto’. Acto seguido cogió un mechero y quemó la servilleta”. Horas después una llamada anónima informó de que un “refugiado” llamado Anuk —así es como se le conocía— había sido detenido por la Ertzaintza en Lloido. Aunque el diario lo publicó en un breve, ningún cuerpo policial tuvo constancia de ningún arresto. Un día después un guardia civil de la Comandancia de Sansomendi, en Vitoria, coge el teléfono y escucha a alguien que se identifica como Javier Kalparoso: “Soy liberado de ETA y estoy aquí”. No le creen.

Su aventura en el País Vasco empezaría a desbarrar a mediados de septiembre. Una nueva llamada anónima informa al Egin de que Anuk fue visto hace una semana “rodeado de txakurras” en un monte de Lloido. El periódico no publica nada. Ese día, Kalparsoro escribe una larguísima carta en la que explica sus últimas semanas. Es el documento testimonial de un delirio absoluto. Comienza cuando cree estar siendo perseguido por ocho coches y una moto de Telepizza. Dice haber sido secuestrado por la Ertzaintza, por la Guardia Civil o por las dos al mismo tiempo. Y empieza a contar que fue desplazado a un monte en el que cree descubrir una base secreta de la policía vasca. “Eran zipayos y al salir del monte me tendieron una emboscada. Tenían todo el monte tomado. Lo que nadie me dijo y parece que nadie sabe es que ellos tienen una base camuflada allí: chabolas y escondites hechos con ramas de árboles y zarzas (…) Tienen todo supermontado. Parecía que estaban de adiestramiento o algo parecido. Todos vestían anoraks amarillos. Nadie hablaba. Había gente de todas las edades, pero sobre todo gente superjoven. Había también mogollón de guardias y maniobras. Vestían túnicas verde claro y capucha del mismo color”. La carta sigue con los “perros de cuatro patas” y aparatos similares a naves espaciales. Fue detenido en barrena semanas más tarde. “Soy liberado de ETA y si no me ponéis en libertad vendrá un comando. Este es un tema fuerte”, dice antes de proponerle a un policía fingir una fuga dejándose dar —el agente— un golpe en la cara. Ya detenido saltó por la ventana de un segundo piso de la Jefatura Superior de Policía estrellándose en el suelo. Moriría tres días después en el hospital. La carta que Kalparsoro envió a la dirección de ETA antes de morir ha merecido credibilidad del mundo abertzale. Además de diversos testimonios en foros contra la tortura, Joxean Agirre escribe en su libro ¿Cipayos?“Xabier Kalparsoro fue secuestrado por miembros de algún cuerpo policial, que él identificaba como ertzaintzas, interrogado, drogado y torturado. Después, fue nuevamente liberado con la esperanza de que les condujese hasta otros miembros de la organización”.

José Luis Geresta Múgika, acusado de agarrar a Miguel Ángel Blanco para que García Gaztelu le descerrajase dos tiros en la cabeza, se suicidó presuntamente en marzo de 1999. Las investigaciones de la Ertzaintza sobre sus últimas semanas dieron con el perfil de “una persona desequilibrada con un comportamiento obsesivo, que se creía controlada en todo momento por la policía”. Florencio Domínguez relata cómo a un conocido le pidió que le llevara en coche y al tomar una curva saltó en marcha tras decir que les seguían. A un conductor en Andoain lo paró apuntándolo con una pistola para llevarle el coche. Era de madrugada, y Geresta se quedó de piedra cuando el hombre, ebrio, le dijo: “Anda, vete a tomar por el culo”, y arrancó el vehículo. Finalmente el terrorista se convenció de que tenía un chip en las muelas que permitía su localización. Llevó unos alicates a casa de un amigo para que se las quitara todas, pero éste no se lo tomó en serio. Geresta apareció muerto en un terruño de un disparo en la sien y con su pistola al lado. La pistola se encontró a la izquierda del cuerpo, mientras que Geresta era diestro y la bala entró por la sien derecha. El caso alimentó sospechas de todo tipo. Dos muelas habían desaparecido y un diente fue serrado. Esto no se apreció en el primer examen forense (“bien porque no habían sido extraídas todavía”, dice Florencio Domínguez) pero sí en la autopsia pedida por la familia. En el asunto metieron baza el exministro de Interior, José Barrionuevo (que trazó una comparación de actuaciones del GAL con las que se producían a finales de los noventa) y el general José Antonio Sáenz de Santamaría, que encuadró la muerte en la guerra sucia. Un microchip en la muela es el argumento del primer capítulo de la serie Expediente X. ¿Sufría delirio tecnológico Geresta como llegaron a decir los psiquiatras?

El que no sufre delirios es Antxón, el viejo etarra que estaba obsesionado con la muerte: “Cada uno evita la muerte de un modo diferente. Algunos en silencio, caminando de puntillas; otros reculando, otros pidiendo perdón o permiso. Hay quien entra discutiendo o exigiendo explicaciones y hay quien se abre paso en ella a codazos y puteando. Hay quien la abraza. Hay quien se tapa los ojos; hay quien llora. Yo siempre pensé que me metería en la muerte a carcajadas”. Aunque la hora final no le asusta, hay algo que le saca verdaderamente de quicio: que le toquen las mariposas. Cuando el director del servicio secreto de la República Dominicana le niega trabajar clasificando ledidópteros en el Museo de Historia Nacional monta en cólera y comienza una larga perorata en la que acaba concluyendo que se está trasladando al continente americano “y en mi persona”la guerra que “hace 150 años viene llevando el pueblo vasco con el Estado español”. Y por tanto, exige a un alucinado funcionario dominicano que se le facilite un fusil, lo dejen suelto en una loma y le echen detrás las tropas “para así al menos morir con honor”.

Dentro de ETA, Florencio Domínguez (Aguilar)



Text

Artículo Publicado por Arturo Pérez Reverte en XL Semanal el 27/11/2011

Varias veces les he hablado en esta página del barrio de las letras de Madrid, donde hace tres siglos se cruzaban cada mañana, camino de comprar el pan, los periódicos o lo que se comprase entonces, Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Góngora y el buen don Miguel de Cervantes, entre otros. Cada cual, como españoles de fina casta que eran, con sus fobias, envidias, desprecios y descalificaciones mutuas a punto de nieve. También comenté en alguna ocasión que si un barrio con semejante pedigrí hubiera estado en Londres o París, todo el lugar sería hoy un inmenso museo al aire libre cuajado de bibliotecas, placas conmemorativas, monumentos y autobuses con turistas. Pero donde está es en Madrid, a ver si me entienden. Capital de España, o de lo que sea este puticlub de carretera. Así que pueden imaginar la diferencia.

Una de esas diferencias ocurrió hace unos días. Y lo más simpático no es la anécdota, sino su desarrollo y posterior tratamiento mediático. Un grupo de okupas se había instalado, mediante el procedimiento tradicional de patada a la puerta y de aquí no me saca ni Kristo bendito, en una casa de la calle Huertas en la que vivió Góngora después de que su enemigo mortal Francisco de Quevedo comprase su anterior vivienda, a fin de darse el gustazo de echarlo a la calle. La casa -ya hemos precisado que hablamos de Madrid- estaba hecha una piltrafa, decrépita y llena de escombros. Así que los okupas se instalaron tan ricamente con su parafernalia habitual, también llamada ajuar perroflauta de toda la vida. Con la seguridad, por otra parte, que a cualquier okupa bien informado le da saber con certeza absoluta que en España, líder mundial en libertades y derechos del hombre y la mujer, si te metes por el morro en una casa ajena, es seguro que entre el hecho, la demanda del propietario, la decisión judicial y la ejecución de la sentencia de desalojo, si llega a producirse, y dependiendo de que el juez sea compañero de carrera o colega de universidad del abogado de una parte o de la otra, pueden transcurrir veinte años. O más.

El caso es que esos inquilinos por la kara estaban instalados en la antaño gongorina y ahora ruinosa morada, gozando de pleno derecho las innumerables facilidades que la Justicia española en general y el Ayuntamiento de Madrid en particular prestan a esta suerte de bonitas iniciativas populares. Pero siempre hay un pelo en la sopa. En ésas, algún propietario desesperado, impaciente, y si rascamos un poco seguro que fascista, racista, machista, violento, homófobo y misógino -etiquetas que en España suelen atribuirse en bloque a cualquiera que no se baje los calzones y ofrezca el ojete sin rechistar- debió decidir que aquella situación la solucionaba él a título personal, por el artículo catorce. Así que cuatro individuos fornidos tiraron la puerta, cogieron a los okupas en brazos y los sacaron a la calle. Acto reprobable, éste, que acogiéndome a la retórica al uso me apresuro a calificar -conste en acta para que no haya dudas sobre mi punto de vista ético- de terrorismo urbano. Incluso de genocidio perroflauta. De mi opinión debieron ser también los desalojados; pues en seguida pidieron apoyo a través de las redes sociales, y al poco se congregaron tres docenas de presuntos representantes del 15-M exigiendo reparación aún más indignados si cabe; pues la policía, que acabó presentándose, no actuó contra los malvados desalojadores ni devolvió las cosas al statu quo ante. Como si no estuviera clarísimo y consagrado por el uso hispano que, entre patada a la puerta de un okupa y patada a la puerta de un propietario, el segundo es quien actúa al margen de la ley, y el primero es la verdadera víctima del asunto. Por favor. A estas alturas.

Por cierto: escalofriante testimonio sobre la demencial pesadilla sufrida por los desalojados -algunos periodistas parecían compartir su asombro y justa indignación- fue el de una joven que afirmó, aún nerviosa del soponcio, que lo había pasado muy mal al verse sacada así a la calle, de sopetón, y que lo que había hecho el propietario de la casa era una infamia social de las que no tenían nombre, ni apellidos. Tras cuyo pertinente telediario, supongo, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid enviaron con suma urgencia un equipo de psicólogos y psicólogas para aliviarle el trauma. Eso me lleva a sugerir sin reservas que en las próximas okupaciones, tanto si son en las casas ruinosas de Góngora, Quevedo o Cervantes como en la del Payaso Fofó -que también tiene calles en España, y posiblemente en mayor número y con la placa más grande-, la policía abandone esa vergonzosa pasividad que me atrevo a calificar de filonazi y proteja de propietarios y otros energúmenos a quienes debe proteger. Que para eso cobra, la muy perra.

Derbi Madrileño. Y van…