
Hoy en mi querida isla hemos vivido otro episodio surrealista. La constatación de que nuestros políticos autóctonos siempre pueden avergonzarnos un poco más, en este caso, volver a hacerlo porque aunque parezca mentira esto ya se debatió en su día.
Urgencia histórica de primer orden, qué mejor manera para paliar la crisis que debatir si nuestra ciudad es Palma o Palma de Mallorca. Soberana gilipollez cuando el propio uso cotidiano y el sentido común del pueblo llano solventan con creces el supuesto conflicto con bastante éxito.
En mi caso, si tengo que referirme a mi ciudad en un entorno cercano (que abarca desde mi familia a cualquiera que esté en la isla) será suficiente con un “estoy en Palma”. Es bastante obvio que es Palma de Mallorca porque básicamente, estamos en Mallorca. Como Santa Cruz es de Tenerife, porque está en Tenerife. En un uso más abierto, en la península o de viaje al extranjero en muchos contextos utilizaría Palma de Mallorca por puro sentido común. Ni más ni menos que para facilitar las cosas a mi interlocutor.
Por lo visto, volverá a llamarse oficialmente Palma de Mallorca (como si alguna vez lo hubiera dejado de serlo porque lo decidan 30 payasos en una reunión). Por suerte, a veces el pueblo es menos gilipollas que los que mandan, y seguirá utilizándo la nomenclatura que prefiera para dirigirse a su ciudad con absoluta normalidad y ningún tipo de conflicto.
En la Part Forana, mi abuelo de Muro (y su propio tatarabuelo) utilizaba una bonita expresión para referirse a Palma, de un uso más local todavía “vaig cap a Ciutat”. Este uso se ha perdido bastante aunque aún se utiliza en algunos pueblos del interior. Aún así, si mi abuelo tenía que hablar con un extranjero le diría “Palma de Mallorca” sin pestañear; de la misma manera que ante un andaluz afincado en Can Picafort le diría “tira para Palma foraster”.
Propongo firmemente llamar a Palma de Mallorca: “Ciutat de Mallorca” y presentarlo en FITUR 2012 a modo de puntilla al Turismo. Si fuera posible pintar el mar, estos sinvergüenzas ya habrían pintado las aguas turquesas de Es Trenc de color leopardo.
Ya lo dice @perezreverte: “El peor enemigo del mundo no es la maldad, sino la ignorancia”.
Artículo Pérez Reverte: “Sobre imbéciles y malvados” (ver artículo)