Desde hace un tiempo han proliferado un gran número de webs dedicadas a ofrecer descuentos entre el 40%-70% en restaurantes, hoteles y espectáculos. La fórmula es simple: adquiriendo esos servicios a través de la venta de bonos on line de establecimientos comerciales independientes a Groupon, que han emitido 200 bonos descuento a cambio de publicidad para su local en la web de turno y la promesa de aumento de tráfico y clientes en sus restaurantes. La idea es brillante y más en tiempo de crisis, donde muchos comercios ven como les resulta más ruinoso tener su salas vacías que llenarlas a precio de saldo, pero que como todo, tiene una cara B de efectos nefastos para el margen (la razón de ser de cualquier negocio) y en la calidad del producto / servicio.
Por otra parte resulta muy atractivo para el consumidor individual, lógicamente más preocupado en su ahorro que en los márgenes del prestador del servicio. Pensé en ello, a raíz de la oferta de un amigo de ir a cenar a un restaurante que nos ofrecía 4 calderetas de bogavante y un vino blanco por 59 euros a través de groupon.
Todos sabemos que las cosas tienen un precio, un coste y una calidad. El precio habitual de la caldereta (un plato típico de Menorca de gran calidad y alto coste) no acostumbra a bajar de 60 euros por persona. No es difícil concluir que con el bono de mi amigo el restaurante perdería dinero con nuestra cena de bogavante low cost.
Los motivos que llevan al restaurante a aceptar ofrecer a Groupon 200 bonos descuento como el comentado son las contraprestaciones que ofrece adherirse al grupo en términos de notoriedad, atracción de clientes y publicidad.
En algunos casos puede ser así, para un negocio que acaba de abrir sus puertas puede incluso ser un reclamo para que el boca oreja atraiga nuevos clientes de aquellos que han llegado al local gracias a esos bonos descuento. En cambio, en la mayor parte de los casos, y el ejemplo de la caldereta low cost es clarísimo son una ruina para el empresario restaurador.
Por un tema de posicionamiento y poder adquisitivo, en una cenita de amigos entre semana, jamás se nos ha ocurrido plantearnos la posibilidad de ir de bogavantes. Somos más de pinchos, tapas o cenita buena bonita y barata en locales agradables de todo tipo.
Es decir, sólo iremos a comer caldereta a ese restaurante porque es a precio de chollo. No somos el target group y además, si finalmente hubiéramos ido dejaríamos de gastar esos 15 euritos habituales en locales más enfocados a nuestros gustos y posibilidades.
No puedo dar una opinión formada porque al final no compramos el bono, pero considero complicado que la calidad de la caldereta fuera la habitualmente ofertada y que los productos sean de la calidad y coste habituales. Luego, lo normal es que la calidad del producto se resienta al ver tan reducido su margen.
Entonces tenemos 4 amigos sentados en la mesa, comiendo una caldereta low cost que no se pueden permitir al precio habitual, en un restaurante caro al que no volverán a menos que con un cheque descuento. En un caso así, el empresario se está equivocando y puede costarle muy caro.
No es una práctica ilícita lo que hacen esots portales web y tiene muchos puntos a favor, pero aprovechándose de la falta de visión de determinados restaurantes puede tener respercusiones muy negativas en temas de posicionamiento del negocio ofertado.
Por ejemplo, en un espectáculo tipo teatro o cine, en el que el show ofertado es el mismo y tiene el mismo coste tanto si está la sala llena o vacía sí que puede encajar el tema de descuentos a última hora.
Pero el bogavante low cost, son duros a cuatro pesetas, o en este caso a peseta y media. Y eso desde siempre, ha sido una gran cagada.
Que haya más de 35 empresas nuevas orientadas a este modelo de negocio no es casualidad, la fórmula es buena, consiste básicamente en arrebatar margen al pequeño empresario sin tener que recurrir a grandes inversiones, tener locales o arriesgarse en exceso. Algo parecido a lo que sucedió en Mallorca con los touroperadores, que sin tener hoteles son los amos del asunto desde Alemania, mientras el hotelero ignorante se pregunta porque ha desaparecido su margen y ahora vive al dictado de su TUI de turno. Un poco como Papandreu con Merkel.
Así, muchos papandreus quedarán en el camino. Y será más culpa suya que de Groupon.
web de Groupon: link