Blog de @tonimoragues

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No soy periodista, pero me encanta el periodismo. Puede que hasta sea mi vocación frustrada. Como gran aficionado al fútbol, sigo con especial interés el periodismo deportivo desde pequeño, desde el Larguero, Marca, As, Sport, MD en su día Don Balón y en los últimos tiempos prácticamente reducido a determinados articulistas: Martí Perarnau, Santiago Segurola, Trueba. También frecuento Sportyou, Diarios de Fútbol, Óptica Wenger y muchos otros, todo mezclado en forma de cocktail tuitero. Mi TL está plagado de periodistas, eso sí, más o menos seleccionados según mi criterio.

 

Últimamente me empiezan a irritar los continuos lloros radiofónicos por no poder acceder a los estadios de fútbol. Ya saben, el “no nos dejan trabajar”, “no podemos ejercer el derecho a la información” o esos brindis al sol de Paquito González en Tiempo de Juego, para quedar bien con sus colegas cuando él (y otros), hace tiempo que juegan en otra Liga, que se parece más a la de Cristiano o Messi en nivel de ingresos que a la del albañil al que intentan tocar el corazón. 

 

Hubo un tiempo en que los periodistas recibían un trato decente de los clubs, su cabina de comentaristas, a veces algún canapé y pelotazo, barra libre para circular por los estadios, movilidad a pie de campo, zona mixta y si alguien se despistaba hasta en el vestuario. Esto con el tiempo fue cambiando, zonas delimitadas, acreditaciones, cero canapés y las cabinas algo más abandonadas. Desde el mes de Agosto, ya ni entran al estadio porque la LFP les ha pedido que aflojen pasta si quieren acceder a los estadios. Entiendo la frustración del colectivo, pero los oyentes no hemos notado gran diferencia, se retransmiten los partidos y se escuchan perfectamente. 

Sin ser un experto en el tema, el problema es principalmente que no están dispuestos a pagar para acceder al estadio. No es que no les dejen informar, sino que ya no pueden hacerlo gratis, como habían hecho hasta ahora.

 

Cualquiera que escuche un programa de radio tipo Carrusel en la Ser o Tiempo de Juego en la cadena Cope, durante la conexión con un enviado especial a pie de campo, en la zona mixta, en los aledaños…oirá a un profesional (así les mola definirse: “soy un profesional y no me dejan trabajar, es una vergüenza”) quejarse amargamente de que no le dejan acceder (insisto gratis) al estadio o simplemente atravesar una valla para hacer una pregunta a Messi en zona mixta. 

 

Pero no, no se queja a sus patronos, no se queja a su compañero José Ramón de la Morena, que cobra más en un año que todas las fichas de la plantilla del Levante, hasta hace poco líder inesperado de la Liga 2011/2012. Mi molestia no es la queja sino a quién se quejan. No entiendo que esta movida la tengamos que aguantar los clientes/oyentes, los que como yo, conectamos el transistor para saber las alineaciones, resultados, escuchar una tertulia medianamente inteligente o simplemente pasar un buen rato. Sin más, como cuando vas a un hotel a dormir, no quieres que el recepcionista te taladre diciendo que no cobra, o que es un número en una enorme multinacional. En ningún gremio se aceptaría eso de gimotear aprovechando que tienes un micrófono.

 

La diferencia claro, es el micrófono, sólo ellos son profesionales con altavoz, en principio para hacer su trabajo e informar, pero también para quejarse claro o presionar a los poderosos y usar tintes demagógicos siempre que sea necesario para la causa. Un ejemplo: ¿Alguien ha visto en Deportes Cuatro un lunes una rueda de prensa de Pochettino en el Sardinero? Por supuesto que no, salvo que hable del FCB o de CR7. Desde hace semanas nos “machacan” con ruedas de prensa similares (equipos modestos que nunca salen un lunes en cuatro) en las que no hay preguntas, como si fuera nuestro problema o una tragedia que no hable Cúper de su 0-0 fuera de casa. Efectivamente no lo es, de hecho, si no sigues el fútbol con interés ni lo has notado. 

Otra corriente de quejas muy de moda en el gremio, es que FCB y Real Madrid, o mejor dicho Guardiola y Mourinho no conceden entrevistas personales (el portugués en alguna ocasión) y sus jugadores prácticamente tampoco.   

El periodista nos dirá que se pierden matices de los personajes, que quizá cada será más difícil llegar a la persona y no sólo al futbolista o que sencillamente (eso no lo dice) le jode dejar de coleccionar minitrofeos en forma de colegueo con los que mueven esto, los jugadores de fútbol. 

 

Yo entiendo perfectamente que un club como el Real Madrid cierre filas, cuando sus 24 jugadores y cuerpo técnico tienen a 200 tios (perdón, profesionales que a veces trabajan 10 horas para saber que Sahin ya entrena y la mueve bien) intentando captar algo noticiable y a poder ser con un toque morboso. No importa tanto si se ensaya el juego defensivo como un mal gesto de CR a Iker, eso es lo que mola y también lo que pide la gente. De hecho, como aficionado y dada la presión mediática que supone Mourinho y el Real Madrid de por sí, es lo mejor para el equipo. 

 

Con esto, no quiero decir que no entienda a los auténticos profesionales, pero antes de machacar al oyente/lector estaría bien darse cuenta que como muchos sectores el periodismo está cambiando. Que quizá no hay posibilidad de mantener tantos puestos de trabajo, para contar lo mismo o inventarse cosas nuevas para ir vendiendo.

 

Las webs, internet, la inmediatez de Twitter (usado como micro por muchos futbolistas) y las trabas que están poniendo los clubs, deberían servir para replantearse que 200 profesionales quejándose en la rotonta de Valdebebas porque no pueden entrar y presenciar el entreno, no tiene ningún sentido. Toca reinventarse, y en el sector puede que sea más fácil que a un ingeniero que le toca currar en el Breshka porque hay más curros para Carazos que para expertos en I+D en España. 

 

Sobretodo estaría bien que con la que está cayendo, no pretendan que seamos defensores de su causa. Las quejas a Diego Torres y sus bebidas energéticas de frutas del bosque. Y el buen periodista, a poder ser, que se dedique a informar. 

 

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Lean “Frases de fútbol” de @lalibreta


 

Normalmente dudaría mucho en recomendar un libro de temática futbolera. Hay mucho que leer y demasiado a menudo se califica como lectura friki en el mundo literatio. Este caso sin duda, es una de las honrosas excepciones que merece la pena leer. Una muestra de que tratando el fútbol, la historia y los protagonistas con respeto y rigor, se puede ofrecer un fantástico homenaje al mundo del balompié sin perjuicio de una prosa y  redacción adecuada. 

 

En mi caso, más allá del aval que supone que el autor sea Miguel Gutiérrez, al que sigo  desde hace años en su blog: La Libreta de Van Gaal y algunos menos en Sportyou, publicación online de la que es redactor jefe, me llamó mucho la atención la manera de dar pinceladas de historia y profundizar en los personajes sin entrar en ningún caso en forofismos o juicios de valor. Una fórmula simple, mostrar al lector una información rigurosa de todos ellos, hasta el punto de no poder discernir si el autor presenta más simpatías por el bilardismo o el menottismo. 

 

Este último punto, supone una fantástica síntesis histórica del permanente debate que han mantenido las dos escuelas futbolísticas a lo largo de la historia, y un buen recordatorio de que las dos han sido válidas para conseguir el éxito deportivo. Todo ello sin dejar de citar muchas frases desconocidas hasta ahora y constantes cruces de declaraciones entre los defensores y máximos exponentes de una y otra escuela:

 

Bilardo, Clemente, Menotti, Cruyff, Maradona, Lillo, Cappa, Valdano, Mourinho y muchos más. Un debate infinito que sigue abierto en nuestra Liga en la actualidad. 

 

A través, del libro uno va descubriendo pequeños tesoros:

 

 El capítulo de Brian Clogh, protagonista de la película The Damned United, es un bonito preludio del primer mourinhista que alcanzó el éxito en la Premier League. El mítico Bill Shanky, George Best o el imapagable capítulo de Jesús Gil. 

 

Cuesta trabajo pensar que aún siendo una país de pandereta, no hace mucho teníamos a un personaje como Gil soltando espumarajos racistas cada dos por tres en la radio. Parece que hemos avanzado bastante en este aspecto. 

 

Me hace especial ilusión recomendar este libro porque uno tiene la misma sensación que cuando lee un buen post de La Libreta. La sensación terapéutica para los que nos gusta leer y seguir la actualidad del fútbol, de que no está todo perdido. Quedan pequeños reductos con los que disfrutar como son este libro o La Libreta de Van Gaal. 

 

Lo más loable es iniciar desde un humilde blog, con un criterio personal, a la par que riguroso y respetuoso con los periodistas que aparecen en el mismo, una crítica constructiva a un periodismo enfermo, plagado hooligans y muy alejado de la objetividad que busca un lector medianamente inteligente. 

Incluso el autor del prólogo, Don Vicente del Bosque pueda que sea al adecuado, si bien en este caso no es un personaje al que tenga una gran admiración, de hecho, esas dos páginas, son sin duda las únicas prescindibles del libro, ya que aportan más bien nada. A la vez, que constituyen un gran padrino para un libro de este estilo, y que adquirirá más valor con el paso de los años al ser el seleccionador que nos llevó a la gloria en Sudáfrica 2010.

 

A medida que la repercusión de La Libreta de Van Gaal ha ido en aumento, no es raro encontrar ordas de “compañeros” esperando un desliz de Miguel Gutiérrez para ajustar cuentas, acusarle de mal compañero por criticar el medio donde trabajan o simplemente, poniéndose muy nerviosos porque lo que pensaban que era un blog de frikis de Internet, les ha retratado mejor que ese espejo en el que nunca se miran. 

 

No conozco personalmente a Miguel Gutiérrez, más allá de seguir el blog desde sus inicios, tener alguna conversación en twitter, ser lector habitual de Sportyou y desde hace semanas escuchar su sección en Radio Estadio (Onda Cero) donde realiza una breve crítica periodística a lo sucedido en los medios a lo largo de la semana. Más allá de su labor profesional, le admiro por tener siempre el mismo criterio, evitar los juicios gratuitos y tratar de argumentar las razones de su crítica con cualquiera. De paciencia tampoco anda mal, pero hay que ser muy persistente para que no te pillen nunca en un renuncio, y eso con La Libreta es casi misión imposible. 

 

Debemos destacar labor de periodistas así, como muchos de Diarios de fútbol y otros medios, principalmente porque son gente válida de nuestra generación que suponen una alternativa real a la degradación de los 4 periódicos deportivos habituales. Además, son gente que conoce muy bien la palabra respeto, tanto que algún artículo de Ramón Flores en Diarios de fútbol y no pocos tuits de La Libreta (ver post), han hecho incluso tambalear redacciones deportivas tan ilustres como la de El País o poner nerviosos al Marca y a muchos de los perlas que allí trabajan. 

 

Por desgracia, desde muchas redacciones, radios y foros más profesionalizados a menudo los que han recibido son juicios erróneos o faltas de respeto. Por suerte, esto está cambiando, no son pocos los “veteranos” que están viendo las orejas al lobo. 

Sólo espero que este libro sea el primero de muchos. Si os gusta el fútbol os gustará. 

 

 

Esta noche en La 2 a las 22,00h una de los mejores películas futboleras de la Historia:
THE DAMNED UNITED.
A mi me encantó, tanto que la volveré a ver esta noche.

Esta noche en La 2 a las 22,00h una de los mejores películas futboleras de la Historia:

THE DAMNED UNITED.

A mi me encantó, tanto que la volveré a ver esta noche.